El poder de compra de los uruguayenses se ha visto afectado con el preocupante rumbo de la economía nacional, que golpea de manera directa los bolsillos. Hoy desde los comercios apuestan a sostener estructuras esperando que pase esta dura realidad.

El poder adquisitivo de los sectores más vulnerables sigue en retroceso. El deterioro en la distribución del ingreso y la continuidad de esos lineamientos atentan contra la posibilidad de una reactivación genuina de la economía este año. La recuperación de la demanda interna es un factor determinante para que, como pretende el Gobierno, aumenten las inversiones, pero nada de esto pasa y en la ciudad se siente.

Disminuyó un 8,75% el consumo en indumentaria, calzados, librería y juguetería, y 6,21% en construcción, autos, insumos y servicios financieros y agropecuarios. En total, la caída en 2018 es del 19% y solo el 8% de los comerciantes cree que la situación mejorará en el corto plazo.

La realidad entre los trabajadores estatales la pérdida de poder de compra es mayor: un reciente informe de la CTA indica que “el retroceso salarial en términos reales ha sido sostenido en el tiempo y luego de implementados los recientes acuerdos salariales. En tanto, para los trabajadores no registrados, que comprenden casi el 35 % de los asalariados y que justamente por su condición no existe forma de medición directa de la evolución del salario real, no es exagerado decir que la ausencia total de derechos habilitó una pérdida mayor de su poder de compra.

 

El impacto en los comercios

En los distintos comercios de la ciudad los tiempos de bolsillos flacos se sienten y mucho; y así lo manifestaron a LA CALLE. Según relatan los trabajadores y encargados de locales en el centro de la ciudad, “pasan algunos días sin que ingrese una sola persona al comercio”. Frente a este panorama lo que sí se suman son los costos en las tarifas, los alquileres y las rentas a las que deben hacerle frente cuando el mes se termina y es necesario hacer las rendiciones.

Las expectativas a corto plazo que el sector comercial tiene sobre la realidad económica y las posibilidades que habrá durante la segunda mitad del año no son nada positivas. En este sentido, los resultados que hoy se manejan tampoco reflejan números positivos en lo que refiere a la visión de los comerciantes. Liquidaciones que no cierran, facturas impagables, pocas ventas y gastos a pagar con los ingresos familiares, costeando con lo propio.

Hoy el promedio de los ingresos apenas cubre la mitad de la canasta familiar estimada y esa realidad no la puede ocultar ni la mejor campaña de marketing electoral. (La calle)

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