Así lo indicó una psicóloga convocada por la defensa. Dijo que la imputada “tiene una incapacidad a construir una relación sana con el otro”. Habló de trastornos de personalidad y de “características de una víctima de violencia de géne

La sexta audiencia del juicio oral y público que se le sigue a Nahir Galarza (19 años) finalizó hoy, luego de casi cinco horas en la que declararon dos médicos psiquiatras y dos psicólogos.

La licenciada Alicia Paday, la perito que realizó la evaluación psicológica solicitada por el defensor José Ostolaza, cerró la sexta audiencia y dejó una serie de títulos que sorprendieron a todos los que escuchaban los resultados de esos encuentros con Nahir Galarza.

La profesional realizó cuatro pruebas para definir la personalidad de la acusada, siendo dos de ellas las más efectivas, según sus palabras, para obtener un informe acabado: el test de Millon y “el hombre bajo la lluvia”, que radica en un dibujo que confecciona el sujeto en una hoja en blanco.

 

Susceptible a recibir violencia

Sobre este último, Nahir Galarza dibujó un hombre bajo la lluvia utilizando un trazo suave, sobre el centro de la hoja, muy distinto a aquellos que realizan este test y cuentan con una conducta criminal. Fue gracias a este dibujo que la especialista afirmó que la joven demuestra una personalidad con falta de energías y que se ubica en un lugar susceptible a recibir violencia de otro. Incluso, indicó que la imputada no puede manifestar conductas agresivas y tiene incapacidad para demostrar sus emociones.

 

Preciso perfil

Pero fue gracias al test de Millon, una prueba de punas 600 preguntas que se responden con verdadero o falso, que obtuvo un perfil más acabado debido a que se trata de una prueba de “alta validez”. Se trata de una interpretación de datos cualitativos que posteriormente se vuelcan en un programa que arroja un resultado.

Según Paday, la personalidad de Nahir denota trastornos graves, con una conducta desganada, se muestra fría y distante, excéntrica, y explicó que las personas “tenemos un dispositivo que permite defendernos de la angustia” y que si la aflicción se prolonga en el tiempo “el caparazón es cada vez más duro”.

 

Muestran un trastorno

En Nahir Galarza aparece una conducta compulsiva y eso se demuestra en “la necesidad continua de la imputada de mostrarse perfecta hacia el otro, buena, pulcra”. También se expresa mucha represión parental y conductas que muestran un trastorno en su personalidad.

Señaló que tiene rasgos de personalidad esquizotípica, que significa un padecimiento mental por el cual una persona tiene dificultad con las relaciones interpersonales y alteraciones en los patrones de pensamiento, apariencia y comportamiento. Sobre esto aseguró que Nahir Galarza tiene una incapacidad a construir una relación sana con el otro, publicó ElDía.

 

Sufrir hechos traumáticos

También habló que Nahir Galarza presenta mecanismos disociativos, breves y esporádicos brotes psicóticos; y que los mecanismos de defensa que presenta se deben al deterioro de su personalidad porque “debe haber sufrido muchos hechos traumáticos”.

Paday aseguró que de su entrevista con la imputada conoció por parte de Nahir que Fernando Pastorizzo, ejercía una violencia psicológica e incluso alentaba a otros a la descalificación verbal. “Existe un vínculo patológico y tiene todas las características de una víctima de violencia de género”, agregó.

 

Indicadores de abuso

Pero la psicóloga se animó a ir un poco más allá de la violencia de género. Afirmó que Nahir Galarza presenta indicadores de haber sido abusada sexualmente, y que a raíz de todo lo sucedido en su vida no puede confiar y se pone a la defensiva todo el tiempo. “La baja tolerancia a la frustración es porque no tolera sufrir más”, comentó Paday.

Para la perito, Galarza sufrió “una violencia fuerte y sistemática” y que nunca manifestó lo que padecía porque ella “sentía la obligación de cuidarlo y protegerlo” y que incluso, sentía una “dependencia afectiva”.

 

Fue un accidente

Paday cree firmemente que para el mundo exterior Nahir presentaba una personalidad muy diferente a cuando estaba en solitario. “En el encierro de su soledad ella era como es realmente y por eso se encerraba tanto en su pieza”, señaló.

Por último, y cuando las partes acusadoras realizaban los cuestionamientos, se le preguntó a la psicóloga sobre su opinión de lo ocurrido el 29 de diciembre y contestó que “se trató de un accidente”. (El Día).

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