Las raíces de los árboles socavaron al punto de poner en riesgo las viviendas de la zona, de endeble traza y construcción.

La importante obra de entubado del arroyo El Gato, que atraviesa la Cantera 25, trajo aparejado un inconveniente para las casas que se ubican a la vera del cauce. A borde del derrumbe, destacaron la colaboración de la empresa constructora.

El entubado del arroyo El Gato, iniciado hace aproximadamente 3 meses en Cantera 25, contribuirá al saneamiento ambiental y evitará que los frentistas -de lo que será, en poco tiempo más, la continuación de calle Ugarteche- no se inunden cada vez llueve o crezca el río Uruguay.

Pese a estas mejoras, valorables, existen inconvenientes históricos aque aún no encuentran solución. Uno de ellos es la socavación de los terrenos contiguos, que provoca rajaduras, cada vez más notorias, en la estructura habitacional. El caso más notorio se da en la casa de Ricardo Rivero, quien, desde hace prácticamente 16 años, reclamó a la Comuna a que retirara un árbol de gran tamaño, situado casi en la mitad de la zanja, tarea que concretaron finalmente los operarios de la empresa adjudicataria de la obra con el apoyo de una retroexcavadora.

Con las últimas lluvias, el agua acumulada en la zanja impactó contra ese ejemplar y rebotó en su vivienda, socavando su terreno. Puestas en conocimiento del problema, las autoridades se acercaron y consideraron necesario demoler la casa e iniciar nueva una construcción hacia el sur.

Según informó, para su nuevo hogar se necesitarían 11 metros por 4 de ancho, pero el presupuesto ofertado es para “tan solo para 4 por 5”. A todo esto, se le indicó que se le podría dar el subsidio máximo, de 20.000 pesos, suma que considera “insuficiente”, teniendo en cuenta los valores de los materiales (una bolsa de cemento cuesta 200 pesos); pero para ello, la documentación debería pasar por diferentes áreas antes de su autorización.

Rivero, quien hace 25 años reside en Cantera 25 y levantó su casa con recursos propios, manifestó que, gracias a Juan Navarro, de la empresa, “se rellenó el sector para que soportara (la inclinación y el peso de) la casa mediante un pilote. Y, cuando llegue el entubamiento, se hará un tabique de hormigón”.

Pese a las advertencias por la formación de las grietas, y tras dos semanas con lluvias, se desmoronó un sector del terreno en el que se asentaban árboles. Fue así que Navarro dio aviso a las autoridades, por lo que se le echó tierra a la base. Pero, según indicó, sería conveniente que se retiren los ejemplares que aún quedan en su cuadra y en las siguientes, a los fines de que “no se desplomen sobre las casas de las otras familias”. (La calle)

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