Apuntan principalmente a la globalización y al avance de movimientos anti-vacunas en varios países, especialmente en Europa. Ayer se confirmó en Buenos Aires el caso de una beba de 8 meses que no estaba vacunada.

Nueve días después de que el Ministerio de Salud de la Nación emitiera un alerta epidemiológico por riesgo de reintroducción del sarampión en la Argentina, su par de Ciudad de Buenos Aires confirmó este jueves el primer caso de la enfermedad en territorio porteño.

Se trata de una beba de 8 meses que no estaba vacunada. La niña inició los síntomas de tos y fiebre el miércoles 21 y comenzó con la erupción el último domingo. El lunes, en tanto, fue internada y el martes se confirmó el diagnóstico. Actualmente permanece hospitalizada en observación, con buena evolución.

El caso de la beba se suma al joven tucumano de 25 años que se enfermó durante un viaje a Oceanía y, de regreso a la provincia, contagió a un amigo.

Argentina está libre de sarampión desde hace 18 años y la última víctima mortal por esta enfermedad se remonta a 1998. ¿A qué se debe su regreso? Básicamente a la globalización y al avance de los movimientos anti-vacunas en algunos países, especialmente en Europa.

“Vivimos en un mundo globalizado. Uno está en una parte del planeta y a las 12 horas está en la otra. Los casos importados son un riesgo importante, porque a partir de uno se puede registrar un brote”, sostiene en diálogo con Clarín la infectóloga Angela Gentile, presidenta de la Comisión Nacional de Erradicación del Sarampión y la Rubéola.

“El sarampión viaja con nosotros en un avión, como todos los virus -coincide la pediatra Romina Libster, investigadora asistente del Conicet en la Fundación Infant-. Los virus no ven nacionalidades, no ven fronteras. Cualquiera que esté de viaje en una zona donde todavía circula el sarampión, lo puede traer consigo. Y si el porcentaje de población vacunada no supera el umbral, el virus puede empezar a diseminarse otra vez por la sociedad”.

El mayor brote de la región tiene lugar en Venezuela, con 886 casos confirmados entre junio de 2017 y febrero de este año, incluidas dos muertes, informó la OPS. El grupo de edad más afectado son los menores de 5 años, seguido por el de 6 a 15 años, advierte el documento.

En Brasil, el segundo país con más casos confirmados este año, el brote está en el municipio de Boa Vista y Pacaraima, estado de Roraima, fronterizo con Venezuela.

“Toda la región está bajo alerta por la situación del sarampión en Venezuela, se han registrado casos en otros países de la región también. En Brasil han tenido una situación sanitaria importante, por el desplazamiento de personas. El alerta tiene que ver con eso. Uno va monitoreando, analizando la situación y debe tomar las riendas de acción que estima convenientes”, explicó a Clarín Cristian Biscayart, a cargo de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación.

En Europa, en los primeros meses del año, se registraron más de 1.500 casos de sarampión en 14 países debido a “una acumulación de individuos no vacunados”, comunicaron responsables del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés).

“Es inaceptable saber que niños y adultos están muriendo de una enfermedad para la cual hay disponibilidad de vacunas seguras y asequibles”, protestó Vytenis Andriukaitis, comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria.

Según Gentile, los brotes en Europa responden a por un lado a la influencia de los movimientos anti-vacunas, y por otro a la controversia mundial que provocó en 1998 un artículo publicado por el investigador británico Andrew Wakefield en la revista The Lancet en el que afirmaba, en base a evidencia fraguada, que la vacuna triple viral podía causar autismo.

El fraude quedó al descubierto por el peso de estudios científicos que no hallaron ninguna vinculación entre ambas. A Wakefield se le prohibió ejercer la medicina y la revista se retractó. Pero el daño ya estaba hecho: mucha gente había dejado de vacunar a sus hijos. “No es solo el problema actual, sino todos los chicos que no fueron vacunados en su momento y que ahora son adultos susceptibles que pueden tener sarampión”.

El sarampión es una enfermedad prevenible por vacunación. La erradicación en la región es hija directa de la inmunización. La vacuna triple viral -que es segura y tiene una alta efectividad- integra el Calendario Nacional.

La primera dosis se aplica al año de vida, y el refuerzo entre los 5 y los 6, en el ingreso escolar. Las personas de hasta 50 años deben acreditar las dos dosis (¡es importante conservar el carnet!). Las nacidas antes de 1965 se consideran inmunes y no necesitan vacunarse. (Clarín)

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