Griselda Reynoso y su hija Ayelén eran pasajeras del colectivo de la empresa Rápido Tata, perteneciente al grupo Flecha Bus, que el viernes por la tarde se incendió en la autovía, a la altura del arroyo Urquiza.

Más tranquilas y superado el momento, recordaron el “aterrador” momento que vivieron esa tarde. “Nos dejaron más de dos horas en la ruta sin agua, ni primeros auxilios, ni nada. Había nenes chiquitos llorando y nunca vino ni una ambulancia, ni la policía”, comenzaron diciendo sobre la atención de la firma de transporte.

Indignados por la situación, los pasajeros están decididos a iniciar una demanda contra Rápido Tata. “Ahora tenemos un abogado que nos asesora y un grupo de WhatsApp para comunicarnos todos los pasajeros. A mí, en la boletería de Victoria, una señora que los representa me ofreció 4 mil pesos por la pérdida del equipaje, pero sé de otros casos en Rosario que les dijeron 9 mil”, confió Griselda.

“No entiendo aún en qué se basan, pero hay que esperar. De todos modos, no hay dinero que pague lo mal que pasamos”, dijo la pasajera.

 

“Me estoy asfixiando, mamá”

Reynoso y su hija abordaron el micro en Concordia y se dirigían, una a Victoria y la menor a Rosario donde se encuentra estudiando en la universidad, al igual que otras personas que lo perdieron todo en el accidente. “Nosotras íbamos arriba, en la mitad más o menos del colectivo, y empezamos a escuchar gritos de atrás de que había mucho humo y que el colectivo se estaba incendiando”, recordó la mayor. “La gente empezó a levantarse y correr al pasillo para bajar y el colectivo seguía en marcha. Los choferes fueron los últimos en enterarse de lo que pasaba”, comentó. “Un señor de abajo empezó a patear la puerta y recién ahí el colectivero fue frenando, algunos se tiraban, teníamos que esperar que salga toda la gente de abajo y mi hija me decía que se estaba asfixiando. Fue aterrador”, sentenció.

“Una vez abajo, salimos corriendo y nos alejamos porque las llamas eran enormes, los vidrios empezaron a explotar y el fuego ya había tomado todo el pasto de la banquina. Fue terrible, porque en media hora se consumió todo”, indicó y agregó que “fue una desgracia con suerte”, ya que la mayoría solo tenía algunos golpes y raspaduras. “Había un hombre que tenía lastimado el brazo y la rodilla, porque fue el primero que saltó para cubrir a su hijo”, recordó. “Nunca llegó ni una ambulancia de Caminos del Rio Uruguay, ni la Policía y los bomberos tardaron más de una hora y ya se había consumido todo el colectivo. Un señor que vivía por ahí fue el que nos dio agua y elementos de primeros auxilios”.

 

“Firme ahí señora”

Dos horas después del accidente, llegó otro colectivo de Flecha Bus y los llevó a destino. “Nos dijeron que cuando lleguemos, vayamos a las boleterías y, con el troquel del pasaje, hagamos la denuncia de lo que teníamos de equipaje”, contó Griselda. “Yo logré salir con mi cartera, pero había gente que bajó con lo puesto y no alcanzó a agarrar nada: quedaron sin documentos, sin plata para moverse, ni teléfono, nada. Y por supuesto, sin el comprobante”, aclaró. “Llegué a Victoria como a las 21, fui a la boletería y nos dijeron que la titular iba a estar el sábado de mañana y recién ahí nos iba a atender. Ni siquiera tuvieron la delicadeza de esperarnos para preguntar si necesitábamos algo”, protestó. “Fui entonces el sábado con el pasaje, me atendió una mujer y me dijo: ‘firme ahí señora, la empresa le va a dar 4 mil pesos’”, recordó. “Le pregunté si podía leerlo y sacarle una fotocopia y me dijo que no, que tenía que consultarlo pero iba a demorar más tiempo. Entonces no firmé nada”.

En ese contexto, Reynoso recuerda que tenía un juego de ollas que le llevaba a su hija, mercadería, ropa, zapatillas y dinero en efectivo. “Por supuesto que eso pasa ampliamente los 4 mil, pero más allá de eso el tema es lo que nos hicieron pasar en la ruta y la falta de todo”, pronunció. “Con 4 mil pesos quieren tapar el desastre que nos hicieron vivir. Ahora hay un abogado que armó un grupo de WhatsApp y él les va a decir cómo seguir, porque hay mucha gente que no tiene el troquel del pasaje y tenía computadoras, celulares, plata en efectivo y otras cosas de valor. Sé de una chica que perdió todo: su notebook y todo un trabajo práctico que tenía que entregar en la facultad. A ella le ofrecieron 9 mil y creo que tampoco lo agarró”, concluyó. (Diario Junio)

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